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EFECTO GAFAS DE SOL

La conducción nocturna es más peligrosa porque se pierde resolución de los colores y contrastes de los objetos. Esto provoca una sensación de circular a menor velocidad de la que realmente se circula. Conducir de noche también es peligroso por el deslumbramiento de los vehículos que circulan en sentido contrario. Pero, existe otro deslumbramiento que hace peligrosa la conducción nocturna: cuando un vehículo circula detrás y sus luces se reflejan en el espejo interior de nuestro vehículo.

La solución es muy sencilla; ajustar el retrovisor para que no deslumbre. Pero ¿qué ocurre cuando el vehículo ya no deslumbra? Tendría que volver ajustar nuevamente el retrovisor. Esto conlleva una distracción mientras estoy manipulando el espejo y el riesgo de accidente.

Para evitar esta distracción y evitar el deslumbramiento, todos los vehículos van equipados con un espejo antideslumbramiento. Para ello, simplemente se debe realizar un pequeño gesto con la mano y accionar una pequeña palanca en la parte inferior del espejo y las luces del vehículo que viene detrás dejan de molestar. Es lo que se conoce como "Efecto gafas de sol"

EFECTO GAFAS DE SOL

Para que el efecto sea el correcto la pequeña palanca debe estar colocada en la posición "normal (1)" y regular el retrovisor para ver toda la luneta trasera.

Cuando nos deslumbre el coche que circula detrás, moveremos la pequeña palanca a la posición "noche (2)" Con ello, continuaremos viendo lo  mismo que antes pero más oscuro; como si tuviéramos puestas las gafas de sol. Y las luces no deslumbran.


Si se regulara el retrovisor en la posición (2) y después se accionara la palanca para pasar a la posición (1) el efecto no sería el correcto, porque reflejaría el asiento trasero del vehículo y no la luneta trasera.

COMO FUNCIONA

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En un retrovisor sin antideslumbramiento el vidrio colocado delante del espejo tiene la misma posición que el espejo. Por tanto, el haz de luz se refleja tanto en el vidrio como en el espejo y llegan hasta el conductor los dos reflejos.









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En un retrovisor con antideslumbramiento el vidrio esta ligeramente inclinado con respecto al espejo. Con ello se elimina el reflejo del vidrio y al conductor sólo le llega el reflejo del espejo.








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En el momento de accionar la pequeña palanca y pasar a la posición (2) el espejo se inclina desviando hacia arriba el reflejo principal y dejando que el conductor vea el reflejo del vidrio que es más débil. Seguiremos viendo la carretera sin que las luces del vehículo trasero nos deslumbren.






En el vídeo pude verse como se consigue el efecto.







MANIOBRA DE ADELANTAMIENTO

Durante la circulación realizamos diferentes tipos de maniobras: Estacionar, Parar, Cambio de dirección, Cambio de sentido de la marchas, Adelantar, Desplazamiento lateral. Algunas de estas maniobras son simples de realizar, otras son más complejas y peligrosas, no sólo para nosotros, sino para el resto de conductores. Estamos hablando del Adelantamiento.

La maniobra del adelantamiento es la más peligrosa que se lleva a cabo durante la circulación. La peligrosidad de la maniobra y su ejecución, depende del tipo del vía por la que se circule. No es lo mismo adelantar en una vía de sentido único, que en una vía de doble sentido. 



En un sentido amplio, la maniobra de adelantamiento consiste en sobrepasar a otro vehículo que circula a marcha más que lenta que la nuestra. Por tanto, para que se considere adelantamiento, es condición indispensable que los vehículos se encuentren en movimiento.





¿Por qué es peligrosa y compleja la maniobra de adelantamiento? Los motivos son enumerados a continuación:

  • El orden normal de la circulación es alterado por la invasión de la parte de la calzada destinada al sentido contrario. Esto conlleva el riesgo de encontrarse a un vehículo que circula de frente.
  • Se debe calcular la distancia de nuestro vehículo y del que se va adelantar, al tiempo que también se debe calcular la distancia y velocidad del vehículo que circula en sentido contrario.
  • Tener en cuenta la señalización.
  • Existe la posibilidad que hayan vehículos ocultos porque los tapa el vehículo al que vamos adelantar.
  • No exista espacio suficiente para volver de nuevo a la derecha.
  • Velocidad y potencia de nuestro vehículo.
  • El comportamiento del conductor del vehículo al que se pretende adelantar.
Por tanto, la ejecución de la maniobra de adelantamiento exige del conductor que la realiza; decisión rápida, prudencia, precaución y una ejecución precisa. La maniobra resultará segura siempre que para su realización se apliquen las correspondientes reglas de seguridad. Se distinguen dos fases: la fase de preparación y la fase de ejecución.



FASE DE PREPARACIÓN

Aplicar las reglas de seguridad, PVO y RSM.

POSICIÓN (P): Se adoptará la posición adecuada tanto frontal como lateral. Esto permitirá detener el vehículo dentro del espacio sin colisionar con el vehículo precedente. Del mismo modo, se podrá observar hacia delante por el carril que se efectuará el adelantamiento y, hacia atrás a través del espejo retrovisor del carril por el que se circula y del que se pretende desplazarse.

VELOCIDAD (V): Será notablemente superior a la velocidad del vehículo al que se pretende aldelantar.

OBSERVACIÓN (O): Observar la señalización de la vía, posibles obstáculos, visibilidad suficiente, espacio suficiente que permita volver a la derecha.

Valoración de la distancia a la que se encuentran el vehículo o vehículos que circulan en sentido y su velocidad.

RETROVISOR (R): Observar por el espejo retrovisor si algún vehículo nos está adelantando.

SEÑALIZACIÓN (S): Señalizar la intención de desplazarse lateralmente al resto de los usuarios.

MANIOBRA (M): Ejecutar el desplazamiento lateral.



FASE DE EJECUCIÓN

Aplicación reglas de seguridad, PVO y RSM

POSICIÓN (P): Desde la posición adecuada se realizará el desplazamiento lateral.

VELOCIDAD (V): La velocidad será superior a la del vehículo que se pretende adelantar y se mantendrá hasta el final del adelantamiento.

OBSERVACIÓN (O): Durante la circulación en paralelo se continuará realizando los cálculos de velocidad y distancia.

Para volver al carril derecho se aplicarán nuevamente las reglas de seguridad.

Se circulará en paralelo el menor tiempo posible al tiempo que se guarda la suficiente distancia de seguridad. La velocidad será mantenida por encima de la del vehículo que se adelanta. La posibilidad de volver al carril derecho se comprobará observando por retrovisor. Si el regreso al carril derecho es factible, se indicará la intención de efectuar dicho desplazamiento. Por último, se ejecutará la maniobra, observando que la distancia de seguridad es la adecuada. En el momento que el vehículo ha regresado al carril derecho, da por finalizada la fase de ejecución y comienza nuevamente la progresión normal.

El adelantamiento constituye una de las principales causas de accidentes de circulación con heridos graves y muertos. Por tanto, es importante elegir cuidadosamente tanto el momento y el lugar para tener la seguridad de poder regresar al carril derecho sin  poner en peligro a nosotros, a los vehículos que circulan de frente y al vehículo que se pretende adelantar.


Adelantar no siempre es necesario. Por ello, debemos preguntarnos si realmente necesitamos adelantar y, en caso de duda, no llevar a cabo la maniobra de adelantamiento.






EL CONDUCTOR

El factor humano está presente en el 90% de las causas en un accidente de tráfico. Bien sea por sí solo o en asociación con otros factores. Podemos encontrar por un lado aquellos que, debido a un comportamiento inadecuado, se infringen las normas y señales de circulación. Por otro lado, aquellos que son consecuencia del estado psicofísico.

La participación del ser humano en el tráfico está representada como conductor, peatón y pasajero. En este post nos vamos a centrar en la figura del conductor.

La conducción de un vehículo puede parecer sencilla. Pero requiere de altos niveles de exigencia. La información recibida por el conductor durante la conducción es elevada. Dicha información se recibe mediante estímulos que son recogidos a través de los sentidos (vista y oído, principalmente). Percibidos los estímulos, son valorados por el conductor que, seguidamente, son transformados en decisiones. Estas decisiones, a su vez, dan lugar a las acciones que realizará el conductor sobre los mandos del vehículo.

La capacidad de respuesta del conductor no sólo estará influenciada por la información recibida y de que forma la recibe, sino del tiempo transcurrido en recibir, valorar y transformar la información en decisiones y acciones (tiempo de reacción). Si esta información se recibe de manera abstracta, no se valora adecuadamente o se transforma en decisión de manera tardía, surgirán fallos y errores por lo que puede sobrevenir el accidente.

Por ello, la capacidad del conductor viene determinada por una serie de factores vamos a enumerar:


  • Estado físico. Estar con más o me
    nos aptitudes para la toma de decisiones y reaccionar estará en función del estado físico del conductor. Esto puede estar influenciado por el alcohol, la fatiga, una enfermedad, medicamentos y un largo etc.

  • Estado psíquico. Conducir un vehículo con preocupaciones o estados emocionales determinados, la conducción puede resultar una tarea peligrosa.

  • Conocimiento de la normativa. Con un conocimiento preciso de la las normas y señales de circulación el conductor podrá adoptar un correcto comportamiento a la situación que se encuentre.

  • Nivel de Vigilancia. El exceso de confianza hace que el conductor se relaje y con ello baje su nivel de vigilancia. Es cierto que debe estar continuamente atendiendo a todo lo que le rodea, pero si adaptar su vigilancia a la exigencias del tráfico en cada momento.

  • Competencia técnica. No sólo dependerá de la formación adquirida en la fase de aprendizaje en la obtención del permiso de circulación. También de la experiencia obtenida a través de los kilómetros recorridos, de las situaciones en las que se haya visto involucrado y cómo la haya resuelto y, sobre todo, de los buenos o malos hábitos adquiridos en el transcurso de los años.
Desplazarse con un automóvil de un lado a otro por una vía puede parecer un hecho sencillo y exento de peligro, pero en realidad esconde una multitud de circunstancias de diversa índole que desencadenan un accidente.

CONDUCCIÓN EN AUTOPISTA Y AUTOVÍA


La conducción por una autopista o autovía puede llegar a ser aburrida y monótona con lo que disminuye la atención. A raíz de esta disminución de atención se producen accidentes que algunas veces resultan inexplicables: salidas de la vía, invasión del sentido contrario, etc. Sí, habéis leído bien, invasión del sentido contrario. Ha habido accidentes en los que el vehículo ha saltado la mediana y colisionado con otros vehículos que circulaban en sentido contrario.

En este tipo de vías existe otro error común, aparte de la mala utilización de los carriles normales, es la mala utilización de los carriles de aceleración y deceleración. Es muy común ver como se reduce la velocidad en la misma autovía o autopista, en vez de hacerse en el carril de deceleración, que como su nombre indica es para eso, para decelerar el vehículo. Reducir la velocidad en la vía en lugar del carril puede provocar una situación de peligro con el consecuente accidente por alcance, o peor todavía, que el vehículo que nos siga realice una maniobra evasiva porque le hayamos sorprendido al reducir nuestra velocidad, bien hacia fuera de la calzada saliéndose de la vía, o hacia dentro de la calzada provocando otra situación de peligro con los vehículos que circulan por el carril izquierdo.

El otro error es la utilización del carril de aceleración. Los conductores aceleran aumentando la velocidad y cuando están casi al final, si la incorporación no es posible, frenan bruscamente. El vehículo que circula detrás, que también está aumentando su velocidad para adecuarla a la vía y observa por el retrovisor si es posible incorporarse, cuando vuelve la vista hacia delante se encuentra que el vehículo que le precede está detenido justo al final del carril no pudiendo realizar la incorporación con seguridad. En esta acción ocurre exactamente lo mismo que en el caso anterior: accidente por alcance, maniobra evasiva con posible salida de la vía o colisión con los vehículos que circulan a gran velocidad por la vía a la que pretende incorporarse.

Como dijimos en la presentación de este blog, el conductor es un elemento tanto de seguridad activa como de seguridad pasiva. Por ello, estos son algunos consejos para combatir el aburrimiento y monotonía en la conducción por autopista o autovía y la utilización correcta de los carriles de aceleración y deceleración.

COMBATIR LA MONOTONÍA
  • Llevar el vehículo bien ventilado.
  • Parar cada dos horas o cada 200 km para descansar y estirar las piernas y tomar alguna bebida no alcohólica.
  • No conducir durante un tiempo prolongado sin comer o beber alguna bebida que no sea alcohólica.


CARRIL DE ACELERACIÓN

Es el carril auxiliar que está destinado a la incorporación de los vehículos procedentes de una vía, calzada o carril, con el fin de que puedan alcanzar una velocidad adecuada y se adapten a la circulación de la vía que pretenden incorporarse.
Consejos para su utilización:
  • Observar la circulación.
  • Detenerse al principio si existe peligro. El principio del carril es donde se encuentra la señal de ceda el paso.
  • Si no existe peligro continuar la marcha.
  • Señalizar la maniobra con el indicador correspondiente.


CARRIL DE DECELERACIÓN

Es el carril auxiliar destinado a su utilización por los vehículos que pretendan abandonar la vía, calzada o carril con el fin de reducir la velocidad facilitando la salida sin perturbar la circulación de los que continúan por ella.
Consejos para su utilización:

  • Señalizar la maniobra con la suficiente antelación.
  • Situarse en el carril adecuado anticipadamente, no esperar hasta el último momento.
  • Entrar en el carril, si fuera posible, al inicio del carril de deceleración.
  • Reducir la velocidad de manera progresiva.
  • Una vez abandona la autopista o autovía hay que adaptar la conducción a la carretera convencional, adecuando la velocidad a las características de la circulación, observando que en este tipo de carreteras existen: intersecciones, circulación en sentido contrario, etc.
Ante todo prevalece la seguridad, nuestra seguridad y la del resto de los usuarios de la vía.

CONDUCCIÓN CON NIEBLA


El otoño puede ser una estación encantadora por el color amarillento que nos deja el paisaje pero al mismo tiempo se puede convertir en una trampa mortal en la carretera. Con la llegada del otoño las temperaturas empiezan a ser más frías, constantes lluvias y se producen bancos de niebla.  Este fenómeno es muy peligroso si vamos a conducir porque reduce el campo de visión por delante del conductor. Este  fin de semana ha habido varios accidentes de circulación por causa de la niebla.

La conducción con niebla se convierte en un trabajo arduo y pesado para el conductor. Hay que estar más atentos a la carretera por la falta de visibilidad con lo que aumenta el estrés. El asfalto se humedece y por ello se reduce la adherencia incrementándose la distancia de frenado.  Sería como circular con las primeras gotas de lluvia.


Para circular con niebla encenderemos  las luces para poder ver y hacernos ver. Circularemos con el alumbrado de corto alcance, nunca el de posición aunque la niebla no sea muy espesa.  No se aconseja encender las luces de largo alcance porque al ser la luz más intensa refleja en la niebla y deslumbra al mismo conductor. Con niebla ligera encenderemos las luces antiniebla delanteras junto con las de corto alcance. La antiniebla trasera solo la encenderemos con niebla espesa. Es un error habitual ver a muchos vehículos con la luz antiniebla trasera conectada cuando la niebla es ligera. Esta luz al ser más intensa crea deslumbramiento al conductor que circula detrás por lo tanto solo se debe encender con niebla espesa. Se considera que hay niebla espesa cuando la visibilidad sea menor de 200 m, si la visibilidad se encuentra entre 200 m y 1 km se dice que la niebla es ligera.

El habitáculo lo mantendremos ventilado para que los cristales no se empañen y se reduzca aún más la visibilidad. El limpiaparabrisas lo accionaremos periódicamente y lo más importante de todo, reduciremos la velocidad al espacio que tengamos iluminado por delante de nosotros y dependiendo lo mojado que se encuentre el pavimento.

Se aumentará la distancia de seguridad y debe de abstenerse de adelantar siempre que la visibilidad no nos permita hacerlo con seguridad. En caso de tener que detener el vehículo, se realizará apartándose lo más posible de la calzada y del arcén apagando todas las luces, así no crearemos confusión a los demás conductores sobre el trazado de la vía.

Estas recomendaciones son de utilidad tanto en vías fuera de poblado como dentro de poblado. En las zonas urbanas la precaución tiene que ser aún máxima porque nos podemos encontrar con peatones cruzando la calzada. 

Cuando nos encontremos con bancos de niebla no hay que tener ningún tipo de prisa por llegar, ante todo tiene que prevalecer la seguridad, nuestra seguridad y la del resto de los usuarios de la vía.